De origen campesino e influenciado tempranamente por el folclore de su madre, Víctor Jara inició su formación artística a comienzos de la década de 1950 al incorporarse al coro de la Universidad de Chile. Aunque sus primeros años incluyeron estudios de contabilidad, la vida seminarista y el servicio militar, su verdadero camino se trazó al integrarse al grupo Cuncumén y comenzar su formación académica en la Escuela de Teatro de la misma universidad.
Durante los años sesenta, se consolidó como uno de los directores teatrales más emblemáticos de Chile, cosechando un amplio reconocimiento de la crítica. Al mismo tiempo, proyectó su carrera musical hacia el rescate de las tradiciones populares y las reivindicaciones sociales, ejerciendo como director artístico de Quilapayún, colaborando con Inti-Illimani y siendo figura clave en la Peña de los Parra.
Su trayectoria como solista culminó con la victoria en el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena en 1969 con "Plegaria a un labrador", convirtiéndolo en un referente indiscutible del movimiento. Tras asumir un fuerte compromiso con el gobierno de Salvador Allende y desempeñarse en la Universidad Técnica del Estado, fue detenido por el Ejército durante el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, siendo brutalmente torturado y asesinado en el Estadio Chile, recinto que hoy rinde tributo a su nombre.




